La ignorancia sigue espumando

Cuesta creer que en estos tiempos en los que resulta tan simple acceder a la información, la ignorancia siga espumando y que un número creciente de personas educadas -muchas de ellas con un título universitario- aseveren, sin pudor ni justificación racional que los avale, que la Tierra es plana o cualquier otra sandez del estilo. Y lo verdaderamente triste no es esta aseveración irracional, sino la actitud con la que se arroja a la cara de los demás, la postura con la que se defiende el mamarracho y los millones de seguidores que se cosechan en las redes. Una de estas nuevas “eminencias” es el youtuber español Oliver Ibañez, con más de 90 mil suscriptores en su canal, que afirma que “la Tierra es plana” y que su verdadera forma se nos oculta a través de un complot de un grupo de familias, banqueros y gente muy poderosa, que son los auténticos amos del mundo y, atentos al dato, que no son humanos sino “una especie de híbridos nephilim —no extraterrestres—, descendientes de los ángeles caídos que, según la Biblia, bajaron a la Tierra antes del Diluvio Universal y tuvieron sexo con mujeres humanas.”

Hasta aquí, uno piensa que no es nada que no pueda corregirse con un adecuado tratamiento psiquiátrico para luego quedar reservado al territorio de las anécdotas desopilantes de un grupo de amigos. Sin embargo, el poder amplificador de las redes sociales que muchas veces otorga verosimilitud a cualquier posverdad que circula por ellas, sin que los usuarios realicen el más mínimo esfuerzo para contrastar la información, contribuyen a que este mamarracho de “la Tierra es plana” coseche millones de seguidores a nivel mundial y que el rapero B.o.B haya iniciado una campaña de crowdfunding para recaudar fondos que permitan demostrar la planicie del planeta.

Un par de semanas atrás, en su canal de Twitter, el astronauta Pedro Duque le aseguró al youtuber que la Tierra era redonda porque él la había visto desde su nave espacial. Y la respuesta del youtuber es la muestra de la actitud arrogante e irracional que tienen los ignorantes al soltarle, sin rubor alguno, que no le creía ya que lo que decía el astronauta era sólo una opinión, y cualquier opinión era tan válida como otra. Esto, realmente, es lo preocupante del tema ya que, actualmente, hay otros muchos casos igual de absurdos que cosechan millones de fieles que lo creen. Así, cientos de miles de personas en todo el mundo están en contra de las vacunas y de los antibióticos porque piensan que son inventos de las grandes corporaciones farmacéuticas que sólo pretenden esclavizarnos y, por lo tanto, consideran erróneos a todos los conocimientos científicos refrendados por los expertos.

Esta nueva clase de ignorantes/escépticos además profesa un claro autoritarismo al considerar que sólo ellos tienen derecho a decidir qué es verdad y qué es mentira. Y animados por esa combinación destructiva de relativismo, narcisismo e ignorancia, están convencidos de que las vacunas son inventos maléficos concebidos por las grandes corporaciones capitalistas. El resultado de estas nuevas supersticiones es que son el principal aliado para el resurgimiento de enfermedades infecciosas que estaban controladas y que actualmente, gracias a la disminución de la protección de la comunidad debida a la negación unilateral de padres antivacuna que no protegen a sus hijos, se hayan registrado muertes por Difteria o brotes epidémicos de Coqueluche (Tos Convulsa) y Sarampión. En el siglo XIX, Sigmund Freud definió al “malestar de la Cultura” como una actitud que llevaba a los seres humanos más civilizados a añorar la vida primitiva de los pueblos salvajes. Pues bien, parece que ese malestar de la cultura se ha instalado entre nosotros, lo que nos lleva a creer en estos mamarrachos, producto de la ignorancia. Es triste reconocerlo, pero así están las cosas y los agentes infecciosos son los principales beneficiados por este retroceso del conocimiento.

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La Mar de Músicas Cartagena 2016

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Como todos los años, desarrollamos el programa con un video de cada uno de los grupos que participan en esta edición de La Mar de Músicas, pero esta vez, lo llevamos un poco más organizado ya que aclaramos en cada caso la fecha, el lugar, la hora y si es de pago o de gratis. Nosotros ya elegimos los 8 conciertos que no nos perderemos por nada del mundo y como nos pasa cada año, son más los gratuitos que los de pago los que más nos interesan. Tampoco perdáis de vista que el 23 de julio, en el Festival de Jazz de San Javier, vuelve la diosa Melody Gardot que el año pasado nos conmovió en el Auditorio de La Mar de Músicas con su vuelta por las raíces gospel y blues del jazz. Este año, toca noche en San Javier para ver y escuchar a la diosa Melody.

Viernes 15 de Julio a las 20 horas  | Plaza del Ayuntamiento | Gratuito

Djarabikan | Costa de Marfil

 

Viernes 15 de Julio a las 21:30 horas | Parque de Artillería | 10€

Ala.Ni | Inglaterra

 

Viernes 15 de Julio a las 23 horas | Auditorio Parque Torres | 28€

Julian Marley & Uprising | Jamaica | Gogol Bordello | EE.UU

A partir de las 02 horas en el Castillo Árabe | Emicida (Brasil)

 

Sábado 16 de Julio a las 20 horas | Plaza del Ayuntamiento | Gratis

Gabacho Maroc | Marruecos/Francia/España

 

Sábado 16 de Julio a las 21:30 horas | Parque de Artillería | 10€

Anna Von Hausswolff | Especial Suecia

 

Sábado 16 de Julio a las 23 horas | Auditorio Parque Torres | 25€

Fuel Fandango | Chambao  |España

A partir de las 02 horas en el Castillo Árabe | El Guincho | España

 

Domingo 17 de Julio a las 20 horas | Plaza del Ayuntamiento | Gratis

Kolonien | Especial Suecia

 

Domingo 17 de Julio a las 21:30 horas | Auditorio El Batel | 5€

Niño de Elche | España

 

Domingo 17 de Julio a las 23 horas | Parque de Artillería | 10€

Ballaké Sissoko & Vincent Segal | Mali |Francia

 

Lunes 18 de Julio a las 20 horas | Plaza del Ayuntamiento | Gratis

African Salsa Orchestra | Benin | Cuba

 

Lunes 18 de Julio a las 2030 horas | Plaza de San Francisco | Gratis

Viva Suecia | España

 

Lunes 18 de Julio a las 21:30 horas | Parque de Artillería | 10€

Anna Ternheim | Especial Suecia

 

Lunes 18 de Julio a las 23 horas | Auditorio El Batel | 20€

Cheikh Lô | Senegal

Martes 19 de Julio a las 19 horas | Plaza de San Francisco | Gratis

Niños de la Isla by Bosco | España

 

Martes 19 de Julio a las 20 horas | Plaza del Ayuntamiento | Gratis

Pat Thomas & Kwashibu Area Band | Ghana

 

Martes 19 de Julio a las 20:30 horas | Plaza de San Francisco | Gratis

Bosco | España “Somos de aquí”

 

Martes 19 de Julio a las 21:30 horas | Parque de Artillería | 10€

Hindi Zahra |Marruecos |Francia

 

Martes 19 de Julio a las 23 horas | Auditorio Parque Torres| 25€

Omara Portuondo & Diego “El Cigala” |Cuba|España

 

Miércoles 20 de Julio a las 19 horas | Plaza San Francisco | Gratis

Vibra-Tó | España

 

Míércoles 20 de julio a las 20 horas | Plaza del Ayuntamiento | Gratis

Räfven |Especial Suecia

 

Míércoles 20 de julio a las 20:30 horas | Plaza San Francisco | Gratis

Nunatak |España “Somos de aquí”

 

Míércoles 20 de julio a las 21:30 horas | Parque de Artillería | Gratis

Tingvall Trio | Especial Suecia

 

Míércoles 20 de julio a las 22 horas | Paseo del Puerto junto Auditorio El Batel | Gratis

La Maravillosa Orquesta Del Alcohol “LA M.O.D.A.” | España

Earth Wind & Fire Experience Featuring The Al McKAY All Stars | USA

Esta Polyesta | Holanda

 

Jueves 21 de Julio  a las 19 horas | Plaza San Francisco | Gratis

Billy Boom Band | España

 

Jueves 21 de Julio a las 20 horas | Plaza del Ayuntamiento | Gratis

Songhoy Blues | Mali

 

Jueves 21 de Julio  a las 20:30 horas | Plaza San Francisco | Gratis

Muerdo | España “Somos de Aquí”

 

Jueves 21 de Julio  a las 21:30 horas | Parque de Artillería | 10€

Eska | UK – Zimbabwe

 

Jueves 21 de Julio a las 23 horas | Auditorio Parque Torres | 25€

Mariza | Mozambique | Portugal

 

Viernes 22 de Julio a las 19 horas | Plaza San Francisco | Gratis

Buenos Dias Sol by Rio Viré | España  “Somos de aquí”

 

Viernes 22 de Julio a las 20 horas | Plaza del Ayuntamiento | Gratis

Hoffmaestro | Especial Suecia

 

Viernes 22 de Julio a las 20:30 horas | Plaza San Francisco | Gratis

Dúo Orquesta Regalizes | España “Somos de aquí”

 

Viernes 22 de Julio a las 21:30 horas | Parque de Artillería | 10€

Damien Jurado | EEUU

 

Viernes 22 de Julio a las 23 horas | Auditorio Parque Torres | 25€

Tindersticks | Inglaterra | Songhai | Mali |España

 

Castillo Árabe a partir de las 02 horas | Maxida Märak | Especial Suecia

 

Sábado 23 de Julio a las 20 horas | Plaza del Ayuntamiento | Gratis

Spyrow | Costa de Marfil

 

Sábado 23 de Julio a las 21:30 horas | Parque de Artillería | 10€

Jay Jay Johanson | Especial Suecia

 

Sábado 23 de Julio a las 23 horas | Auditorio Parque Torres | 25€

Bob Hund | Especial Suecia

Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra |Serbia

Castillo Árabe, a partir de las 02 horas | Club 8 | Especial Suecia

 

Cierre de La Mar de Músicas 2016

 

 

 

Las enseñanzas de una Sonrisa Etrusca

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Foto | Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro | Sarcofago degli Sposi da Cerveteri | VI secolo a.C.

Viajar a Roma me lleva a sentir en el cuerpo cada compás del ritmo de la sangre de mis ancestros. Visitar para desvelar museos y yacimientos, disfrutando la compañía exquisita de los arqueólogos, intercambiando ideas, jugando con luces y encuadres ante la belleza, es realmente un culto a la pasión.

Un viaje asombroso, que comienza con el duduk de Levon Minassian sonando en el iPod, un buen preludio para la belleza de las obras etruscas que enriquecen a la Villa Giulia. Admirando los detalles con los que esculpieron la terracota del Sarcófago de los Esposos en el siglo VI antes de nuestra era, se encienden las palabras que eligió José Luis Sampedro para dar comienzo a su magnífica novela “La sonrisa etrusca”. Porque en ese desencuentro inicial con el hijo, ese padre del sur de Italia expresa una de las mayores verdades de la vida: se debe sonreír como un fauno, gozando tanto al disfrutar de la vida como al enfrentar la muerte. En esa sonrisa febril, late tu pasión, esa con la que enciendes cada segundo de tu vida para agotarla hasta el último suspiro. Porque las otras, esas sonrisas tenues y monocordes, representan la beatitud y sólo encuentran su lugar en las estatuas de los santos.

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Foto | Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro | Sarcofago degli Sposi da Cerveteri | VI secolo a.C.

Pasan los días y en el final de mi viaje, reaparecen los etruscos con sus genes que se niegan a desaparecer y que, a pesar de los milenios, todavía se expresan en el fenotipo de una limpiadora del aeropuerto de Fiumicino.  Un signo que anticipa los placeres de la próxima aventura que comenzará en el museo y las necrópolis de Cerveteri para continuar en Pompeya y Nápoles.

Os copio el inicio de La sonrisa etrusca, una novela esencial que José Luis Sampedro publicó en 1985 y os recomiendo porque está llena de sabiduría.

En el museo romano de Villa Giulia el guardián de la Sección Quinta continúa su ronda. Acabado ya el verano y, con él, las manadas de turistas, la vigilancia vuelve a ser aburrida; pero hoy anda intrigado por cierto visitante y torna hacia la saleta de Los Esposos con creciente curiosidad.

“¿Estará todavía?”, se pregunta, acelerando el paso hasta asomarse a la puerta. Está. Sigue ahí, en el banco frente al gran sarcófago etrusco de terracota, centrado bajo la bóveda: esa joya del museo exhibida, como en un estuche, en la saleta entelada en ocre para imitar la cripta originaria. Sí, ahí está. Sin moverse desde hace media hora, como si él también fuese una figura resecada por el fuego de los siglos. El sombrero marrón y el curtido rostro componen un busto de arcilla, emergiendo de la camisa blanca sin corbata, al uso de los viejos de allá abajo, en las montañas del Sur: Apulia o, más bien, Calabria.

“¿Qué verá en esa estatua?”, se pregunta el guardián. Y, como no comprende, no se atreve a retirarse por si de repente ocurre algo, ahí, esta mañana que comenzó como todas y ha resultado tan distinta. Pero tampoco se atreve a entrar, retenido por inexplicable respeto.

Y continúa en la puerta mirando al viejo que, ajeno a su presencia, concentra su mirada en el sepulcro, sobre cuya tapa se reclina la pareja humana. La mujer, apoyada en su codo izquierdo, el cabello en dos trenzas cayendo sobre sus pechos, curva exquisitamente la mano derecha acercándola a sus labios pulposos. A su espalda el hombre, igualmente recostado, barba en punta bajo la boca faunesca, abarca el talle femenino con su brazo derecho. En ambos cuerpos el rojizo tono de la arcilla quiere delatar un trasfondo sanguíneo invulnerable al paso de los siglos. Y bajo los ojos alargados, orientalmente oblicuos, florece en los rostros una misma sonrisa indescriptible: sabia y enigmática, serena y voluptuosa. Focos ocultos iluminan con dinámico arte las figuras, dándoles un claroscuro palpitante de vida. Por contraste, el viejo inmóvil en la penumbra resulta estatua a los ojos del guardián. “Como cosa de magia”, piensa éste sin querer. Para tranquilizarse, decide persuadirse de que todo es natural: “El viejo está cansado y, como pagó la entrada, se ha sentado ahí para aprovecharla. Así es la gente del campo”. Al rato, como no ocurre nada, el guardián se aleja. Su ausencia adensa el aire de la cripta en torno a sus tres habitantes: el viejo y la pareja. El tiempo se desliza…

 

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Foto | Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro | Sarcofago degli Sposi da Cerveteri | VI secolo a.C.

Quiebra ese aire un hombre joven, acercándose al viejo:

-¡Por fin, padre! Vámonos. Siento haberle tenido esperando, pero ese director…El viejo le mira: “¡Pobre chico! Siempre con prisa, siempre disculpándose… ¡Y pensar que es hijo mío!”.

-Un momento… ¿Qué es eso?

-¿Eso? Los Esposos. Un sarcófago etrusco.

-¿Sarcófago? ¿Una caja para muertos?

-Sí… Pero vámonos.

-¿Les enterraban ahí dentro? ¿En eso como un diván?

-Un triclinio. Los etruscos comían tendidos, como en Roma. Y no les enterraban, propiamente. Depositaban los sarcófagos en una cripta cerrada, pintada por dentro como una casa.

-¿Como el panteón de los marqueses Malfarti, allá en Roccasera?

-Lo mismo… Pero Andrea se lo explicará mejor. Yo no soy arqueólogo.

-¿Tu mujer?… Bueno, le preguntaré.

El hijo mira a su padre con asombro. “¿Tanto interés tiene?” Vuelve a consultar el reloj.

-Milán queda lejos, padre… Por favor.

El viejo se alza lentamente del banco, sin apartar los ojos de la pareja.

-¡Les enterraban comiendo! -murmura admirado. Al fin, a regañadientes, sigue a su hijo.

Llegan hasta el coche en el aparcamiento y se instalan dentro. Arrancan y se dirigen hacia la salida de Roma. A poco de pagar el peaje, ya en la Autostrada del Sole, el viejo vuelve a su tema mientras lía despacio un cigarrillo.

-¿Enterraban a los dos juntos?

-¿A quiénes, padre?

-A la pareja. A los etruscos.

-No lo sé. Puede.

-¿Y cómo? ¡No iban a morirse al mismo tiempo!

-Tiene usted razón. Pues no lo sé. Apriete ahí, que sale un encendedor.

-Déjate de encendedores. ¿Y la gracia del fósforo?

El viejo, efectivamente, frota y enciende con habilidad en el hueco formado por sus manos. Arroja el fósforo al exterior y fuma despaciosamente. Silencio desgarrado tan sólo por zumbido de motor, susurrar de neumáticos, algún imperioso bocinazo. El coche empieza a oler a tabaco negro, evocando en el hijo recuerdos infantiles. Con disimulo baja un poco el cristal de la ventanilla. El viejo entonces le mira: nunca ha podido acostumbrarse a ese perfil delicado, herencia materna cada año más perceptible. Conduce muy serio, atento a la ruta… “Sí, siempre ha sido un chico muy serio”.

-¿Por qué reían de esa manera tan, bueno, así? ¡Y encima de su tumba, además!

-¿Quiénes?

-¡Quiénes van a ser! ¡Los etruscos, hombre, los del sepulcro! ¿En qué estabas pensando?

-¡Vaya por Dios, los etruscos!… ¿Cómo puedo saberlo? Además, no reían.

-¡Oh, ya lo creo que reían! ¡Y de todo, se reían! ¿No lo viste?… ¡De una manera…! Con los labios juntos, pero reían… ¡Y qué bocas! Ella, sobre todo, como… -se interrumpe para callar un nombre, Salvinia,  impetuosamente recordado-.

El hijo se irrita. “¡Qué manía! ¿Acaso la enfermedad está ya afectándole al cerebro?”.

-No reían, padre. Sólo una sonrisa. Una sonrisa de beatitud.

-¿Beatitud? ¿Qué es eso?

-Como los santos en las estampas, cuando contemplan a Dios.

El viejo suelta la carcajada.

-¿Santos? ¿Contemplando a Dios? ¿Ellos, los etruscos? ¡Ni hablar!

Su convicción no admite réplica. Les adelanta un coche grande y rápido, conducido por un chófer de librea. En el asiento de atrás el fugitivo perfil de una señora elegante.

“Este hijo mío… —piensa el viejo—. ¿Cuándo llegará a saber de la vida?”

-Los etruscos reían, te lo digo yo. Gozaban hasta encima de su tumba, ¿no te diste cuenta?… ¡Vaya gente!

Da otra chupada al cigarro y continúa:

-¿Qué fue de esos etruscos?

-Los conquistaron los romanos.

-¡Los romanos! ¡Siempre haciendo la puñeta!

El viejo se abisma en la vieja historia, recuerdos de la dictadura y de la guerra, de los políticos después, mientras el coche rueda hacia el norte.

Polémicas tontas sobre los Reyes Magos

©2016 | Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

Sigue siendo verdad que “es desdicha de la ignorancia, la intolerancia” y en este barullo parece que estamos ahora en nuestros minirreinados hispanos cuando las Cabalgatas de los Reyes Magos han sido las más polémicas en los últimos tiempos. Y para más inri, las redes sociales con sus tradicionales memes, videos, gifs, mensajes ingeniosos, contribuciones irónicas y un sinfín de posteos tan intolerantes como agresivos, lograron que algunas de estas trifulcas –con variadas interpretaciones del mito- se convirtieran en trending topic. Hubiera sido más sensato leer sobre el mito, la leyenda o la tradición –como os guste más- de Los Reyes Magos antes de echar tanto espumarajo por el teclado pero, lamentablemente, nos tira más el impulso de escribir aunque desconozcamos lo que afirmamos de forma tan vehemente. Por ello, es interesante revisar algunos aspectos interesantes sobre esta leyenda.

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Hieronymus van Aeken Bosch, El Bosco | La Adoración de los Magos (circa 1510), óleo sobre tabla. 

 

La leyenda de los Magos ya circulaba en el mundo precristiano y el origen del viaje se establecía en las observaciones astronómicas que habían hecho en el monte Vaus (monte de la Victoria), que habitualmente se identifica con el monte Sabalán, la cima más alta del Imperio Armenio, lo que actualmente se corresponde con Azerbaián. Con respecto a su procedencia, las fuentes precristianas hablan de Persia, Caldea y Nubia, y según esta tradición, sacerdotes y astrólogos zoroástricos subieron a la cima de esta montaña para comprobar la aparición de una estrella que, según las profecías, se vinculaba con la venida de una divinidad sobre la tierra. Con respecto a si eran magos o reyes, “mago” proviene de la palabra griega magos-magoi que empleaba Heródoto para referirse a personas sabias o a los sacerdotes del zoroastrismo persa.

El Evangelio según Mateo –escrito hacia finales del siglo I y por consiguiente, sin posibilidad de hablar de una experiencia directa del nacimiento de Jesús- es la única fuente cristiana canónica que describe el episodio de los Magos, aludiendo a un viaje desde Oriente, siguiendo a una estrella, con la posterior ofrenda de oro, mirra e incienso. El autor de este Evangelio no aclara si eran reyes ni tampoco su número, sólo afirma que se negaron a informarle a Herodes el lugar donde había nacido el niño, habitualmente se deduce que eran tres por los tres dones que ofrecieron al niño (oro, mirra e incienso) y para sugerir la universalidad de la redención, se ha mantenido casi constante en la tradición que probablemente eran de distintos orígenes: blanco, árabe y negro.

Con respecto a su realeza, la misma se afirma en la tradición litúrgica al vincular la fiesta de la Epifanía con la profecía del Salmo 72: “Los monarcas de Tarsis y las islas le pagarán tributo y los reyes de Saba y de Seba le traerán presentes. Ante él se postrarán todos los reyes, serviranle las naciones”. La cantidad de Reyes Magos se toma con mayor liberalidad en las distintas tradiciones, con un número mínimo de dos hasta un máximo de doce reyes magos denominados Hormidz, Jazdegard, Hor, Peroz, Basander, Melco, Karundas, Caspare, Fadizzarda, Melichior, Bithisarea y Gataspha. Finalmente, en la tradición occidental se impusieron Melchor, Gaspar y Baltasar; en la iglesia católica etíope se impusieron Hor, Kardusan y Basanaer; y para los cristianos sirios, los reyes eran Larvand, Gushnasaph y Hormisdas.

La leyenda de la tumba de los Reyes Magos es también interesante y comienza con su sepultura en la ciudad de Saba (Persia) que se refleja en el año 1298, cuando Marco Polo relata que ha visitado esta tumba original en los escritos de sus viajes. Posteriormente, se trasladan sus restos a Tierra Santa durante la peregrinación realizada por Santa Elena y la tradición nos cuenta que en el siglo IV, el obispo Eustorgio ordena que se lleven los restos de los Magos desde la basílica de Santa Sofía en Constantinopla hasta la basílica de San Eustorgio porque desea ser enterrado junto a ellos. En el año 1162, cuando Federico Barbarroja conquista y destruye Milán, refiere que encuentra un sarcófago en la basílica de San Eustorgio que habría contenido los restos de los tres Magos. Una vez establecidos en Milán, la ciudad se transforma en meta de un peregrinaje constante hasta que Reinaldo de Dassel, ministro de Federico I, ordena trasladar los restos a la catedral de Colonia, donde actualmente se encuentra “el Arca de los Magos”. La lucha entre milaneses y alemanes finalizó en el año 1904 cuando el arzobispo de Colonia donó al arzobispo de Milán algunos restos óseos de los Magos (una vértebra, una tibia y dos fíbulas) para que los restituyera en la basílica de San Eustorgio. En algunos de los lugares involucrados entre las idas y venidas de los restos de Italia a Alemania, proliferaron las “tumbas de los Magos” que aseguran contener algunos de sus restos. Como nos recuerda Umberto Ecco en su maravilloso libro Historia de las Tierras y los Lugares Legendarios: “peregrinos en vida, los tres reyes se convirtieron en vagabundos post mortem, generando múltiples cenotafios”.

El Latido de Nike en Efeso

©2014 | Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

 

El año que termina me regaló la oportunidad de experimentar, verificar y emplear todos los conceptos que aprendí en un curso online de la UCLA al que me apunté durante el último trimestre del 2013 y que profundizaba sobre el concepto de flujo emocional desde los puntos de vista neurocientífico y psicológico, algo que actualmente resulta esencial para comprender los mecanismos que se involucran en la felicidad, la motivación intrínseca y la satisfacción vital.

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Emotional FLow | Tsukiko Kiyomidzu

Un estado de flujo en el que las personas se hallan tan involucradas en la actividad que realizan que nada más parece importarles ya que la experiencia por sí misma es tan placentera que incluso podrían realizarla por el puro motivo de hacerla.

Hace dos mil trescientos años, este estado fue definido con la denominación de Yu por el erudito taoísta Chuang Tzu que lo consideraba como la “manera correcta de fluir para seguir el camino o Tao.”

Actualmente, y corroborado por todos los datos obtenidos en investigaciones iniciadas en la Universidad de Chicago y profundizados por investigadores de otras universidades en diversos países, se define a la persona autotélica como aquella que posee la capacidad para crear experiencias de flujo, incluso en los ambientes más estériles (como un lugar de trabajo o un entorno difíciles), expresando una actitud optimista y sintiendo que lo que hace le otorga un sentido a su vida.

En definitiva, la calidad de la experiencia vital de la persona autotélica, que es capaz de transformar y jugar con las oportunidades que tiene a la mano, aun cuando el medio sea desfavorable, está claramente más desarrollada y es también más agradable que la calidad de vida de aquellas personas que renuncian a ser ellas mismas para vivir dentro de las limitaciones de una realidad estéril que sienten que no pueden modificar ni alterar. En todos los estudios realizados en estas últimas dos décadas, se comprobaron estas tres características comunes a todas las personas autotélicas capaces de desarrollar estados de flujo: autoconfianza y empoderamiento adecuados, concentración en el aquí y el ahora (enfocarse exclusivamente en la tarea que lleva a cabo) y capacidad para encontrar soluciones creativas e innovadoras (capacidad para salir de la zona de confort).

¿Qué es lo que hace que unas personas disfruten y encuentren oportunidades para desarrollar actividades o realizar cosas que llenan su vida de sentido, independientemente del medio en el que se encuentren, mientras que otras consumen su tiempo en aburrirse, lamentarse o criticar, aunque se encuentren en medios favorables y llenos de oportunidades?

En parte, la personalidad autotélica es un regalo de la herencia biológica y la educación durante la niñez. Algunas personas nacen con una dotación neurológica más enfocada y sensible, o tienen la fortuna de haber contado con unos padres y unos docentes que han generado un entorno que favorece la capacidad de fluir emocionalmente. Por supuesto que estos factores son muy importantes, sin embargo, debemos tener presente que el autotelismo es una capacidad que es posible cultivar, una habilidad que podemos perfeccionar mediante el entrenamiento. Y aunque no es fácil transformar nuestra experiencia diaria en flujo, casi todos podemos mejorar nuestras capacidades de hacerlo.

Para terminar esta entrada, una foto y un cuento. La foto es de la estatua de Nike, la diosa griega de la Victoria, en el maravilloso Éfeso que disfrutamos en Turquía, para que el latido de esta piedra aliente vuestro triunfo en cada uno de los días de vuestra vida.

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Os copio un cuento milenario de la tradición oriental que es muy útil para comprender el autotelismo y establecer un paralelismo entre el flujo emocional y el estado de iluminación.

Un hombre de avanzada edad llamó a la puerta de un monasterio. Aunque era analfabeto e ignorante, tenía  el deseo de perfeccionar su interior, por lo que solicitó al abad que le aceptasen como novicio. El abad planteó a los monjes que a pesar de que el anciano tenía una gran motivación, sería incapaz de leer los sermones de Buda, recitar mantras o seguir los pasos del ritual de las ceremonias sagradas, por lo que no podría realizar ningún tipo de estudios, no entendería la esencia de los métodos para meditar y ni siquiera comprendería el sentido de los rituales. Sin embargo, y por piedad, permitieron que el anciano permaneciera en el monasterio, le entregaron una escoba y le asignaron la tarea de mantener limpio el jardín, aunque más no fuese para mantenerle ocupado y que no se sintiera humillado. Transcurrieron meses y años en los que el anciano se aplicó con minuciosidad y esmero a su sencilla tarea. Poco a poco, los monjes comenzaron a percibir cambios en su actitud ya que se le veía contento y sosegado, proyectando un optimismo y una serenidad que contagiaba a los demás.

Los monjes se dieron cuenta que era evidente que el anciano había conseguido una notable evolución espiritual ya que siempre era afectuoso, nunca se exaltaba y sus palabras eran ecuánimes. Intrigados, los monjes preguntaron al anciano cuáles habían sido las prácticas o métodos especiales que había realizado para conseguir este estado de iluminación.

El anciano, analfabeto e ignorante, les respondió que no había tenido tiempo ni conocimientos para realizar nada especial ni practicar ningún rito ya que sólo se había dedicado, día tras día, y de manera exclusiva, a limpiar el jardín. Simplemente, había estado pendiente de su tarea y cada vez que barría las hojas y limpiaba el jardín, pensaba que estaba limpiando su corazón y su espíritu. Y de esta manera, con el transcurso del tiempo, se había sentido más lúcido, sosegado y optimista.

El Mosaico de nuestras Vidas

©2014. Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

Componemos el mosaico de nuestras vidas colocando cada tesela con la intención de darle un sentido.

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Mosaico de la Medusa | Museo Arqueológico de Tarragona

En el libro que estoy escribiendo desde el año pasado, la sección del Latido de las Piedras es la excusa a la que recurre mi mente, con cierta frecuencia, para no relatar en línea recta -relacionando acontecimientos específicos del presente con otros que sucedieron en el pasado- y así no caer en el infortunio de decir o escribir las mismas cosas como un mantra que se repite una y otra vez con la necesidad de comprender lo que haya sucedido.

¿Cómo explica cualquiera de nosotros por qué está donde está? ¿Es rigurosa la explicación? ¿Tiene sentido? ¿Qué mapas consultamos para desandar nuestros pasos: el de las improntas genéticas o el del universo de las emociones? ¿Son excluyentes?  ¿Cómo y para qué debemos reconstruir nuestra ruta? ¿A quién le interesa?

Por el contrario, y sin otorgar la menor importancia a la línea del tiempo, prefiero que estas historias se hilvanen, punto a punto, a partir del secreto que encierra una piedra, la calma profunda que regalan algunos lugares ni bien llegas, el retazo de sabiduría que se esconde en un texto, los contrapuntos que te embrujan con su melodía, la voluptuosidad que desata un aroma hasta fijarlo en tu corazón o  la explosión de las formas y colores que late en una escultura o una pintura. En definitiva, el magnífico recurso de la emoción que te muestra el sendero hacia la admiración, un lujo que no podemos comprar ni pedir y que sólo se otorga para enriquecernos infinitamente.

Nuestra vida es una obra de arte, siempre en desarrollo y potencialmente modificable. No podemos limitarnos a observarla con el ojo tiránico de la cámara que busca congelar el momento y conservarlo como un ejemplo de algo. Siempre me da pena escuchar a aquellos que, con un dejo de soberbia, citan a la pureza y al dogmatismo como virtudes. La Biología nos da suficientes ejemplos, adaptados a todos los públicos, para comprender que nada que tenga vida es puro ya que serlo implica ser impermeable a la mezcla y al cambio. Y estas cualidades, la mezcla y el cambio, son los mejores aliados de nuestro destino y nuestra única esperanza como seres vivos. Como muestra del cambio, contenidos en la misma envoltura, están todos los cuerpos que tuvimos y tenemos en nuestra vida ya que ninguno de ellos se pierde, reviviendo los fotogramas de sus historias con un ritmo cambiante, a veces con insistencia y otras veces aletargados durante largos periodos, aunque no dormidos.

No hay un único modo correcto de hacerlo todo, por lo que es bueno renunciar a términos como pecado y castigo. La culpa es un lugar incómodo para instalarnos y repetirnos sin descanso “esto sucedió debido a aquello, podría haberse evitado”. En un mundo donde el sufrimiento es la norma, poco importa que dramaticemos nuestro propio padecer. Es más pragmático reparar los errores y recuperar fuerzas para seguir andando.

Tampoco es bueno atarnos a una recompensa eterna para soportar la felicidad barata del presente en espera del oro por venir. Fluir con las emociones y engrandecer todo aquello en lo que nos reflejamos es una receta sensata para sentir nuestra vida resplandeciente y completa. Dos buenas razones por las que merece la pena vivir.

El Mosaico de lo que fuimos

©2015 | Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

Siempre me abandono para que el tiempo fluya gota a gota cuando me quedo observando mosaicos o frescos en yacimientos o museos. Y no es sólo por el valor artístico, que en algunos casos es inagotable, ni por el placer de encontrar la mejor composición para fotografiarlos, sino por su importancia como testigos de tiempos lejanos. Mosaicos y frescos que relucieron con el esplendor del ascenso de tantas civilizaciones y se cubrieron con el fango y la sangre, como es inevitable, durante sus respectivas caídas.

Obras de arte milenarias que se nos aparecen como fragmentos del retrato incompleto de un pasado perdido, pero que nos resultan imprescindibles para reconstruir el resto.

zeugma

Cada vez que miro este magnífico mosaico milenario de Zeugma (Turquía) pienso que algo similar nos ocurre con nuestros padres, cuando nos faltan, ya que nos apañamos con un puñado de frases o anécdotas, más cercanas o remotas, para bocetar ese retrato incompleto con el que nos hacemos una idea de cómo eran y lo que significaron para nosotros. Una obra de arte exquisita que se nutre de momentos compartidos, aunque algunos de ellos parezcan triviales, pero que resisten el paso del tiempo para quedar grabados en nuestra memoria.

Sabiendo que nuestra influencia es tan importante para nuestros hijos, ¿existen evidencias que demuestren cuál es la mejor manera para relacionarnos con ellos? ¿Cuál es la que tiene efectos más beneficiosos y duraderos en el tipo de personas que desarrollarán y llegarán a ser?

A finales de los años ochenta, en la Universidad de Chicago, Kevin Rathunde observó que los adolescentes que tenían ciertos tipos de relación con sus padres eran significativamente más felices, estaban más satisfechos y se sentían más seguros en las situaciones cambiantes de la vida que sus compañeros que no tenían esa relación. En estos casos, los contextos familiares tenían estas características:

  • Claridad de metas y concentración en el presente: los niños sienten que saben lo que sus padres esperan de ellos ya que las metas y la retroalimentación familiar son claras y no son ambiguas. Además, perciben que sus padres están interesados en lo que hacen en el presente, en sus sentimientos y experiencias concretas, en lugar de preocuparse de si irán a una buena universidad o si lograrán algún empleo bien remunerado en el futuro.
  • Elección: los niños sienten que tienen una variedad de posibilidades para escoger, incluyendo la de quebrar las reglas paternales, mientras estén dispuestos a enfrentarse a las consecuencias.
  • Compromiso: los padres fomentan la motivación intrínseca de los niños, alentándoles a desarrollar una confianza equilibrada que les permita sentirse lo suficientemente cómodos para implicarse en aquellas cosas o actividades en las que se interesen.
  • Desafío: es el resultado de la dedicación de los padres que ofrecen a sus hijos oportunidades cada vez más complejas para la acción.

 

La presencia de estas cuatro condiciones genera un ambiente que ofrece una formación ideal para disfrutar de la vida ya que en este entorno los niños no malgastan su energía psíquica porque saben lo que pueden hacer y lo que no, no tienen que estar discutiendo constantemente sobre cuáles son las reglas y los controles, no están preocupados por las expectativas de sus padres acerca de su futuro éxito siempre pendiendo sobre sus cabezas y son libres para desarrollar sus intereses en actividades que expandirán sus personalidades. Por el contrario, en hogares no tan bien organizados o caóticos, los niños pierden gran parte de su energía psíquica en constantes discusiones y negociaciones y en los intentos para proteger sus frágiles personalidades para no sentirse abrumados por las metas de otras personas.

Como padres, debemos ser conscientes de que una gran parte de todo cuanto compartimos con nuestros hijos puede convertirse en alguna de las teselas o las pinceladas con las que confeccionarán el mosaico o el fresco del que fuimos mientras excavan en el yacimiento de sus memorias. Un retrato que será más valioso si somos capaces de emplear todos los momentos que pasamos juntos como una oportunidad para fluir y disfrutar de la vida con pasión, comunicándonos sinceramente, con la certeza que nuestros hijos pueden ayudarnos a convertirnos en una versión mejor y más auténtica de nosotros mismos.

Lectura recomendada: Rathunde, K: Optimal experience and the family context. En Csikszentmihalyi, M. y Csikszentmihalyi, I.S. (editores): Optimal Experience: Psychological Studies of flow in consciousness (pp. 342-363). New York, Cambridge University Press. 1988.