El Eco de Heráclito

©2014 | Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

Viajamos en busca del eco de las palabras de Heráclito; desde Alicante a Estambul y Esmirna por aire y luego por carretera hasta Éfeso, uno de nuestros destinos soñados en Turquía.

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El plan era sumergirnos en la belleza del lugar para percibir los ecos de las palabras de Heráclito y de otros filósofos pertenecientes a la Escuela jónica de Éfeso durante los siglos VI y V antes de nuestra era. Y para ello, elegimos a la biblioteca de Celso que fue construida hace casi dos mil años para almacenar la sabiduría en sus rollos y además servir como tumba para Tiberio Julio Celso. Un edificio monumental de planta única, orientado hacia el este, para beneficiar a los madrugadores como había establecido Vitrubio.

Heráclito consideraba al fuego como el principio del Universo, con un mundo que fluye de forma permanente, en el que todo está en constante movimiento (Panta rei o tesis del flujo universal de los seres) y lleva a un extremo la doctrina jónica de los opuestos, considerando que la contradicción y la discordia están en el origen de todas las cosas y que es la contradicción la que finalmente genera armonía bajo una ley única que rige el universo, que todo lo unifica y orienta, y que se halla presente en las cosas y en la mente del hombre. Todo este fluir está regido por esta ley a la que denomina Logos y que no sólo rige el devenir del mundo, sino que le brinda señales o signos al hombre que no sólo debe percibir con sus sentidos sino también con su inteligencia, alimentando siempre una actitud crítica e indagadora.

Apasionados en la búsqueda de los encuadres y contrapuntos que reflejaran fielmente la belleza incomparable del lugar, nos vino a la mente un relato tradicional de la sabiduría oriental, frente a la biblioteca y las puertas que los esclavos Mazeo y Mitriades construyeron en honor del Emperador Augusto.

Era un día de sol abrasador. Un monje pasó junto a una enorme obra en construcción. Allí todos estaban deslomándose y sudando, transportando piedras de un lado para otro. Se acercó a uno de los hombres y preguntó lo que estaba haciendo. El hombre, de malos modos le respondió: -¿Es que no lo ves? Me estoy partiendo la espalda a base de mover piedras. Así que el monje se alejó y fue a hacerle la misma pregunta a otro trabajador. Éste tenía una actitud diferente al anterior; miró las piedras que llevaba en sus manos y le dijo: -Estoy levantando un muro. Luego, el monje fue a preguntar a un tercer hombre, uno que tenía el gesto amable. Éste  dejó en el suelo las piedras que llevaba, alzó la vista, se secó el sudor de la frente y con el mayor orgullo le respondió: -¿Qué qué estoy haciendo? Estoy construyendo un templo.

El relato nos recuerda la importancia de la actitud con la que enfrentamos la vida. Mientras que el primer hombre sólo ve a su trabajo como un castigo que le impone su vida, el segundo se limita a ser útil, con una actitud que se mantiene a la altura de su oficio. Por el contrario el tercer hombre es el que sabe que todas esas piedras y cada gota de sudor, se van a convertir en un templo. Sabe que cada uno de sus movimientos es valioso y su papel no se limita a ser útil sino que enlaza con su sueño de estar construyendo un templo, lo que hace de él un individuo fuera de lo común.

Justo cuando se agota la tarde, es el eco de Éfeso el que nos inunda con las palabras que pronunció Heráclito en el siglo V antes de nuestra era…

En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos. El Alma se tiñe del color de nuestros pensamientos y somos nosotros mismos los que elegimos el contenido de nuestro carácter. Día a día, lo que pensamos, lo que elegimos y lo que hacemos, es en lo que nos convertiremos. Nuestra integridad es nuestro destino, es la luz que guía nuestro camino. 

Es entonces cuando comprendimos que habíamos encontrado lo que estábamos buscando. Námaste.

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Consejos y Tretas para ganar Elecciones

©2016 | Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

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Es el año 63 antes de nuestra era y Marco Tulio Cicerón es electo Cónsul de Roma, al imponerse a su rival Lucio Sergio Catilina en las elecciones para el que será su primer cargo público de gran relevancia. En este periodo crucial, su hermano menor Quinto Tulio Cicerón, le escribe una serie de cartas para acompañarlo en este proceso. Aunque algunos historiadores cuestionan si fue escrita sólo por Quinto o colaboraron otros autores, una de las cartas que se conoce como De petitione consulatus o Commentariolum Petitionis -un breve manual de campaña electoral- se considera como una guía valiosa para comprender que el comportamiento político y la sociología electoral de la Roma Republicana mantiene muchas similitudes con los de la actualidad, a pesar de los más de dos mil años que las separan.

Han pasado más de 2000 años y aunque las herramientas tecnológicas que empleamos en las campañas electorales son más avanzadas, los resortes emocionales y las motivaciones personales han registrado muy pocos cambios desde entonces.

 

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Actualmente, en el Marketing político se emplea en forma frecuente una modalidad de propaganda que se denomina “spin” con eventos o campañas que buscan persuadir a la opinión pública en favor de un candidato o en contra de uno o varios de sus oponentes. Por lo tanto, los “spin doctors” orquestan estas campañas con tácticas ingeniosas que buscan manipular a la opinión pública para potenciar una opción electoral sobre las restantes. Junto con los asesores de campaña, acompañan constantemente al candidato para guiar sus pasos, construyendo su relato, potenciando su habilidad comunicativa y dirigiendo su discurso. Aunque en estos dos mil años nuestros avances tecnológicos nos permiten emplear diferentes herramientas, sin embargo, las características sociológicas y las motivaciones personales son muy similares, por lo que este protocolo de actuación que desarrolla con gran pragmatismo la carta del spin romano Quinto Tulio Cicerón,  sazonado con consejos, tretas y tergiversaciones para aupar al candidato hasta el triunfo, sigue teniendo una vigencia preponderante en la actualidad. Veamos alguno de sus puntos más importantes:

1 | Conocer el contexto para conquistar al público al que te diriges

Es imprescindible conocer el entorno en el que se encuentran los electores y darse a conocer para conquistarlos. Quinto recomienda: “Por mucha fuerza que tengan por sí mismas las cualidades naturales del hombre, en un asunto de tan pocos meses, las apariencias pueden incluso superar esas cualidades. Tendrás que presentarte siempre tan bien preparado para hablar como si en cada una de las causas se tuviera que someter a juicio todo tu talento”. Por lo tanto, la información que aportan los asesores sobre aspectos locales o regionales es imprescindible para que el discurso del candidato transmita que conoce los problemas más acuciantes de sus electores, aunque simplemente se les hayan informado para que los repase en el periodo previo a la presentación.

2 | Potenciar tus cualidades y disimular las que no posees

Quinto considera que son siete las condiciones básicas para que el candidato esté a la altura: “Las cualidades naturales, el estudio, la capacidad para actuar con determinación, el ingenio, el esfuerzo, la dedicación y el don de estar alerta”. Con respecto a las cualidades que no posea el político, Quinto recomienda: “Tienes que disimular aquellas que no tengas por naturaleza de tal manera que parezca que actúas con toda espontaneidad”. Por lo tanto, lo esencial es mostrar sus cualidades, hacer alarde de ellas y ocultar las que no tiene, pero con el cuidado de que el candidato siempre sea “espontáneo” para aquellos que lo escuchan. Este punto actualmente se trabaja de forma masiva y en periodos prolongados, especialmente con fotos y videos que difunden de manera más simple y efectiva que los textos, ya que se emplean productos atractivos para ciertas franjas del electorado (por ejemplo fragmentos de películas o temas musicales) que se identifican con la cualidad que queremos -aunque no sea cierto- que el elector reconozca en el candidato (en algunos casos, hasta se emplean videos editados con fragmentos de películas de gran repercusión en los que el candidato se comporta como un superhéroe). También estos medios superan a los textos ya que no están limitados por la comprensión lectora del elector (algo que no tiene casi el 30% de nuestra población según la última valoración estadística oficial publicada).

Quinto considera que para estos comicios, su hermano tiene un inconveniente que, al mismo tiempo, resulta una ventaja: no posee antecedentes porque es un “hombre nuevo” (homo novus) que al no provenir de ninguna familia distinguida, no ha accedido antes a ninguna magistratura y carece de experiencia de gestión pública. Por esta razón, le recuerda que tiene un punto a su favor en su discurso e imagen frescos y le aconseja que debe de sacar provecho gracias a “una preparación tan esmerada que parezca del todo improvisada” para convencer al electorado que “el no estar contaminado por cargos previos” es más importante y valioso que “el no poseer experiencia de gestión previa”.

3 | Los defectos de tus rivales son tus virtudes  

Quinto le aconseja que “Si de alguna manera fuera posible, haría falta que se levantaran contra tus rivales rumores de crímenes y sobornos. Así, la fama de los vicios de tus contrincantes será superior a la distinción de su nombre”. Sin embargo, Quinto considera que este paso tiene que ser contundente ya que si estos rumores no son efectivos, puede que cumplan un efecto negativo y despierten la “solidaridad y adhesión de los indecisos” hacia la víctima de los ataques. Además, si dentro de los electores contrarios existe un grupo de “fanáticos” entonces, los daños de los rumores negativos no impactan ya que tienen una actitud conspiranoica y piensan que “todo es producto de una campaña del aparato del otro candidato”, lo que refuerza su intención de voto y potencia su intención de convencer de ello a los demás, a pesar de que la información sea verídica y verificable.

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11th August 1978: A woman with her shopping and little boy in a shopping trolley walk past a poster supporting the Conservative Party during the run up to the General Election (which the Conservatives went on to win). (Photo by Chris Ware/Keystone/Getty Images)

 

4 | Movilizar a los tuyos, captar a los indecisos y hacer dudar a los contrarios

Quinto diferencia tres tipos de electores: los convencidos, los indecisos y los contrarios y establece que los apoyos siempre se dan por tres razones, los “beneficios, expectativas o simpatía sincera, aunque ésta última es la menos frecuente”. Aconseja a su hermano a que inicialmente movilice a los suyos, los que están convencidos: “Procura que aquellos que te deben algo se den cuenta de que no van a tener más oportunidad que ésta para demostrarte su agradecimiento. Cuentas con muchas personas, haz que conozcan la importancia que les das. El agradecimiento puede venir de aquellos que te deben algo y también de aquellos a los que les pueda interesar debértelo”.

Quinto recomienda a su hermano no dar a ningún votante por perdido ya que “si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te apoyarán mucho”, generando una cierta dosis de incertidumbre a los adversarios. Y también le recuerda la gran importancia de conquistar a los electores jóvenes en la campaña: “alimenta la esperanza de los más jóvenes. Su edad los empuja fácilmente a la amistad. Es extraordinariamente grande y digno de admiración el celo que ponen estos muchachos a la hora de buscar votos, de salir al encuentro de las gentes, de propagar las noticias y de acompañar al candidato”.

5 | Adular y prometer aunque no puedas cumplir

Quinto considera la adulación como de gran relevancia en campaña para ganar votos, aunque represente algo negativo en la vida corriente: “Aunque en la vida corriente constituya un defecto vergonzoso, se hace imprescindible en una candidatura. La adulación es reprobable cuando los halagos corrompen a un hombre, pero cuando lo hacen más amistoso, entonces no tiene por qué ser tan censurada”. Quinto recuerda que al ciudadano le gusta que le prometan cosas, por lo que el pueblo es vulnerable a los manejos del político que formula las promesas, aún a sabiendas de que quizás no se cumplan en el futuro: “Los hombres no solo quieren recibir promesas. Quieren que se las hagan con liberalidad y deferencia. Aquello de lo que no seas capaz, niégate a hacerlo amablemente o no te niegues; lo primero es propio de un hombre bueno, pero lo segundo es propio de un buen candidato. A menudo surgirán imprevistos que impedirán aprovechar la promesa a quienes la han recibido. Las promesas quedan en el aire, no tienen un plazo determinado de tiempo y afectan a un número limitado de gente; por el contrario, las negativas te granjean indudable e inmediatamente muchas enemistades”.

6 | Una campaña potente y permanente

Quinto recomienda llevar a cabo una campaña “con un gran cortejo” y que fuera “brillante, espléndida y popular, caracterizada por su grandeza y dignidad”, dejando “claramente asignadas y distribuidas entre todos tus adeptos las funciones que cada uno de ellos tiene que llevar a cabo”. Con respecto a sus ideas y lenguaje, Quinto aconseja al candidato “cambiar tu lenguaje y tus ideas cuantas veces sea preciso para aparentar que estás de acuerdo con las opiniones de los electores”. Actualmente, esto se dificulta con el rastro digital que dejan los candidatos en las redes sociales, sin embargo, se emplean diferentes estrategias para minimizar los daños de este cambio radical de propuestas o mensajes en diferentes momentos de la campaña.

En la campaña el candidato debe de ser generoso con precaución, realizando repartos de comida y dinero o celebrando juegos y banquetes gratuitos “mediante amigos que lo hagan en su nombre para evitar acusaciones de corrupción por parte de sus oponentes, que podrían implicar al candidato en un proceso criminal”. Para los mítines y reuniones, Quinto considera que es crucial que cuenten con gran afluencia de público: “De la afluencia del séquito se podrán deducir los medios y apoyos con los que vas a contar. Considero muy necesario y conveniente que vayas siempre rodeado de una gran multitud”.

Y lo más importante, Quinto le recuerda a su hermano que la campaña no sólo dura las dos semanas previas a los comicios, sino que se extiende durante todo el tiempo que pasa entre las elecciones, ya que una vez conseguido el cargo, “las ventajas de la insistencia a asistir a Roma y al foro consiste en poder hacer campaña asiduamente”. Actualmente, el reflejo de las acciones de los cargos electos en las redes sociales y las webs corporativas, además de las noticias que habitualmente cubren los medios de comunicación tradicionales, representa un mecanismo de coste asequible para que la campaña de los recién electos se extienda durante todo su mandato y así puedan seguir haciendo proselitismo.

7 | Un candidato cercano que abre las puertas de su alma 

Quinto considera primordial que los electores sientan al candidato como una persona cercana: “El pueblo desea que el candidato lo conozca por su nombre, lo halague, mantenga un trato asiduo con él, sea generoso, suscite la opinión popular y ofrezca una buena imagen en su actividad pública. Haz que salten a la vista tus esfuerzos por conocer a los ciudadanos. Es necesario simular aquellas cualidades que no posees. Procura ser accesible día y noche. Abre las puertas de tu casa y también las de tu alma”, algo que en el pasado era más laborioso porque había que recorrer todo Roma y que actualmente es más fácil de lograr con las grandes acciones de campaña que se desarrollan en los medios de comunicación (TV, radio) y en las redes sociales. Incluso en los últimos 3 días de campaña es cuando se difunden en forma masiva videos con un contenido más emocional para acentuar la motivación a los convencidos y realizar un último esfuerzo para la conversión de los últimos indecisos.

Han pasado más de 2000 años y aunque las herramientas tecnológicas que empleamos en las campañas electorales son más avanzadas, los resortes emocionales y las motivaciones personales han registrado muy pocos cambios desde entonces.

Una reflexión sobre las Campañas Electorales

©2015| Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

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En la semana posterior a las Elecciones Generales que se celebraron el 20 de diciembre, con porcentajes que animan y preocupan a los distintos competidores, y teniendo en cuenta los datos de distintos estudios que indican que menos de un treinta por ciento de los votantes analiza previamente el programa completo del partido al que votará y que casi un treinta por ciento de la población general carece de comprensión lectora, es interesante hacer una reflexión con datos de las Neurociencias sobre algunas cuestiones interesantes que inciden en este proceso.

En la última década, diversas investigaciones nos demostraron que somos conscientes de una mínima fracción de todo lo que nos rodea mientras empleamos constantemente numerosos programas mentales -muchos de ellos automatizados y que escapan a nuestra consciencia-que son el resultado de la actividad conjunta de casi la totalidad de nuestro cerebro, al contrario del error que se repite constantemente en la literatura del Desarrollo Personal -tan abundante como extenuante- para recordarnos equivocadamente que “sólo empleamos menos del 10% de nuestro cerebro”. Ante la magnitud de su trabajo, nuestro cerebro ahorra tiempo y recursos llevando a cabo suposiciones que ayudan a ver el mundo todo lo bien que le hace falta. Lo que percibimos del mundo que nos rodea está generado por partes del cerebro a las que no tenemos acceso, que llevan a cabo un conjunto de programas automáticos. Por esta razón, es importante que tengamos presente que somos conscientes de muy pocas cosas y que si deseamos iniciar un viaje hacia nosotros mismos, el mejor billete es la reflexión.

Para ilustrar un poco este proceso, hay tres ejemplos interesantes:

1| El Arte de Construir Historias

Una de las principales características de nuestra percepción nos permite ver de forma inconsciente e instantánea un significado en una forma que carece de él, mientras nos faciliten el contexto adecuado. Por esta razón, somos capaces de ver distintas imágenes en nubes, manchas de tinta o el poso del café; a las que podemos asignar significados y construir una historia, lo que algunos han transformado en un negocio tan lucrativo como inoperante para adivinar el futuro.

 

Ante algo desconocido o nuevo, nuestro cerebro siempre tiende a buscar una “pauta” que le permita construir una historia que explique el evento, aunque no sea veraz. La Mitología bebe de esta fuente y es un recurso maravilloso para brindar la calma aportando al creyente la sensación de poder controlar lo incontrolable (por ejemplo, las fuerzas de la Naturaleza) a través del rito o el sacrificio.

 

Es interesante tener presente que este mismo proceso lo aplicamos en las conversaciones cotidianas, ya que nuestro cerebro inferirá un significado a partir del contexto de la conversación si la persona con la que hablamos nos dice algún comentario ambiguo, contradictorio o vago, con el riesgo de hacernos oír significados donde no los hay. Veamos tres ejemplos de frases vagas, contradictorias y ambiguas que se presentaron en las últimas campañas de los candidatos de todos los partidos (algunas con más recursos tecnológicos que otras), a las que los votantes asignaron los significados que querían oír:

 

Debemos apoyar a aquellos que más lo necesitan sin animar a la gente a depender del Estado. Estamos preparados para mirar atrás y seremos valientes para avanzar hacia delante. Reconoceremos tanto los derechos de los trabajadores como los de las organizaciones empresariales.

 

2| El Arte de Fabricar Algo a partir de la Nada

En el año 1973, el doctor Naftulin y sus colaboradores de la Universidad de California escribieron una conferencia que carecía totalmente de sentido sobre la relación entre el comportamiento humano y las matemáticas. Entrenaron a un actor al que presentaron como el experto doctor Fox, con un currículum repleto de datos tan impresionantes como falsos, para que diera su conferencia en un Congreso sobre Educación frente a un auditorio de educadores, trabajadores sociales, psiquiatras y psicológos. Los ensayos dieron su resultado, el actor terminó su conferencia y en el turno de las preguntas, contestó durante media hora con evasivas, incongruencias, declaraciones contradictoras, neologismos y “dobles sentidos”. Según los datos recogidos en el cuestionario que los asistentes completaron al finalizar la conferencia, la mayoría indicó que el falso Dr. Fox se “expresaba de maravilla, realizando un buen análisis del tema y haciendo una excelente exposición”. En la valoración de la conferencia, el 95% encontró la conferencia inspiradora, el 70% elogió el buen uso de los ejemplos y el 85% indicó que había expuesto el material de una forma bien organizada.

 

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En el año 1991, el físico Alan Sokal de la Universidad de Nueva York, puso de manifiesto las incongruencias y errores de muchos estudios culturales y sociales postmodernos, enviando un artículo que carecía completamente de sentido a la prestigiosa revista Social Text. El artículo, titulado “La transgresión de los límites: hacia una hermenéutica de la gravedad cuántica”, contenía errores graves, disparates,citas aleatorias y referencias bibliográficas improcedentes. El comité editorial no detectó el engaño, publicó el artículo y luego de varios meses, cuando el físico envió un segundo artículo en el que explicaba todos los errores, se negó a su publicación.

 

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Este experimento finalizó con la publicación del libro Imposturas Intelectuales en el que Sokal y su coautor analizan las incongruencias y errores en autores de obras modernas y postmodernas que cuentan con gran número de lectores.

En el ámbito de la literatura y el mundo del Desarrollo Personal, hay numerosos ejemplos de errores que se cometen al emplear conceptos equivocados sobre el funcionamiento de la mente, la actividad de los neurotransmisores o algunos conceptos de la Física Cuántica para explicar temas emocionales sin el menor fundamento o certeza.Estos ejemplos nos alertan sobre la maravillosa capacidad de nuestro cerebro de fabricar algo a partir de la nada, aunque sea incorrecto.

 

3| Los Efectos de Exposición y de la Ilusión de Verdad

El efecto de exposición nos muestra que nuestra memoria implícita influye en nuestra interpretación del mundo ya que juzgamos más atractiva a la cara de una persona si la volvemos a ver, aunque no recordemos haberla visto antes. Esto explica que al vernos expuestos repetidamente a algo, terminemos prefiriéndolo.

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El efecto de ilusión de la verdad nos enseña que es más probable que creamos que una afirmación es cierta si ya la hemos oído antes, sea o no cierta. En el año 1992, los doctores Begg, Anas y Farinacci, de la Universidad canadiense McMaster, realizaron un estudio en el que comprobaron que si los sujetos habían oido una frase en las semanas anteriores, era más probable que la calificaran como cierta, aún cuando juraran no haberla escuchado antes. Lo mismo ocurrió cuando el experimentador les decía a los sujetos que las frases que estaban a punto de oír eran falsas ya que, a pesar de ello, la mera exposición a una idea es suficiente para aumentar su credibilidad en un contacto posterior.

 

Tener presente que estos efectos de “exposición y de ilusión de la verdad“ nos alertan del peligro potencial de la exposición repetida a una imagen o un mensaje, una de las herramientas más efectivas que se emplean para la creación de una marca, aún cuando lo que se diga sea cierto o no. Y recuerda que lo que votas, se promociona como una marca.

Los Misterios de la Sugestión

©2014 |  Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

Hace un par de semanas, en el programa Cuarto Milenio de la televisión abierta española se emitió un reportaje sobre la aparición del fantasma de un niño con toga en los restos del monumento funerario romano de la Torre Ciega de la ciudad de Cartagena, un “fenómeno paranormal” que, según el programa, “atormenta a los trabajadores y habitantes de la localidad”. Más allá de una doble equivocación al referirse a la posibilidad de que el fantasma fuese en realidad un niño que llevaba puesto un vestuario de época, debido a las fiestas de Moros y Cristianos, que no se celebran en nuestra ciudad y tampoco incluyen túnicas y togas en el vestuario de sus festeros, la intención de este escrito no es criticar el reportaje sino, por el contrario, aprovecharlo para reflexionar sobre el maravilloso poder que tiene la sugestión para el cerebro humano. Y para ello, como no podía ser de otra forma, citaremos algunos resultados de investigaciones tan rigurosas como creativas e interesantes, que nos aclaran algunos de los mecanismos involucrados en la visión de fantasmas.

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Como punto de partida sobre este tema, es interesante citar la investigación realizada en diciembre de 2008 por José Luis de Zárraga, sobre un total de 800 entrevistas a población española mayor de 18 años, que revela que un 30% de los menores de 30 años creen en los fantasmas mientras que este porcentaje se reduce al 5% en los mayores de esa edad, indicando que con el paso de los años disminuye la creencia en este fenómeno.

Con respecto a la posibilidad de ver fantasmas, resulta interesante comenzar con la investigación ideada en 1970 por Frank Smith, redactor de la revista Hombre, Mito y Magia (Man, Myth and Magic) que se inventó un fantasma y publicó la historia en este magacín, señalando que él mismo lo había visto, para evaluar lo que ocurría con los lectores (1). Para ello eligió el muelle Ratcliffe, que estaba en proceso de restauración, y contaba con la iglesia semiderruida de Saint Anne y la vía pública Ratcliffe Highway que a finales del siglo XIX estaba llena de casas de huéspedes, burdeles y bodegas. La historia era simple y truculenta: en el muelle Rattcliffe aparecía un viejo de pelo blanco con bastón que correspondía al fantasma de un sacerdote que había sido propietario de una pensión de marineros a los que asaltaba cuando llevaban la paga, los mataba a bastonazos y lanzaba sus cuerpos al río Támesis. En el transcurso de un año, se publicaron ocho libros sobre el “Fantasma del Vicario del muelle Ratcliffe” que repetían la historia creada por Smith y le sumaban detalles. En el año 1973, Smith publicó toda la verdad sobre esta invención en el periódico Sunday Times y también en un reportaje para el programa Un paso en la oscuridad (A Leap in the Dark) producido por la BBC2. En este programa también se entrevistó a algunas personas que declaraban haber visto al fantasma inventado: una mujer declaró haber visto al fantasma con capa y cabellos largos grises, y que además tenía la sensación de ser observada mientras se desnudaba en la noche ya que era un fantasma lascivo. Un posadero del muelle, declaró que su hija había visto al fantasma y que su nieto de dos años no podía dormir ya que veía al fantasma de pie en su habitación, mientras su madre también lo veía y ambos estaban aterrorizados. Otro testigo declaró haber visto al fantasma en la calle y también cómo se esfumaba ante sus ojos (2).

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Aunque no hay ninguna base real para la historia del fantasma del muelle Ratcliffe, lo que nos sorprende es que personas racionales declararan haber visto ese fantasma cuando todo era un invento. La teoría del psicólogo James Houran nos brinda herramientas para encontrar una explicación a este fenómeno. A finales de los 90, Houran elaboró una teoría que sugiere que si una persona sugestionable cree estar en un lugar “encantado o embrujado”, sus expectativas tienden a crear una sensación de miedo que aumenta su alerta a través del estímulo de su amígdala límbica y le hacen prestar atención a los estímulos más leves de sus sentidos. La percepción de estos estímulos, a los que en condiciones habituales ni se les presta atención, retroalimenta el miedo, la angustia y la ansiedad, pudiendo manifestar sensaciones más extremas, incluyendo alucinaciones (3). Para comprobar la validez de su teoría, Houran realizó una investigación con dos grupos de personas que se pasearon por un teatro abandonado que no tenía ninguna fama de estar encantado. A los miembros del primer grupo les explicaron que el teatro se iba a restaurar, mientras que a los del segundo grupo les comentaron que el teatro tenía una actividad paranormal y se habían visto fantasmas. Durante la evaluación, los miembros del primer grupo no experimentaron nada fuera de lo común mientras que los miembros del segundo grupo informaron sobre diversas sensaciones extrañas y visiones en distintos lugares del recorrido (4). En otra investigación, Houran invitó a un matrimonio que creía en fantasmas a vivir durante un mes en una casa sin fama de estar encantada y les solicitó llevar un diario para anotar todas las incidencias que registraran durante este periodo. Al cabo de un mes, la pareja registró 22 acontecimientos extraños que incluyeron una presencia fantasmal que repetía sus nombres, fallos inexplicables en el teléfono y electrodomésticos y un desplazamiento en un estante de una máscara indígena (5). Estos estudios demuestran el enorme poder de las expectativas para que algunas personas experimenten la mayoría de los fenómenos relacionados con los encantamientos y los fantasmas (6).

Para finalizar, un experimento magnífico que ilustra la gran influencia de las expectativas y la sugestión en la percepción. En el año 1978, el neurocientífico O´Mahonny desarrolló un experimento sensorial en un programa en directo que se emitió por la BBC. Desde el plató, el científico mostró a los televidentes el “sifón de experiencias”, un gran aparato con luces que trabajaba con el principio de la espectroscopía Raman. El aparato era una carcasa metálica inservible con cables y luces, y la espectroscopia Raman sonaba impresionante, aunque nada tenía que ver con el experimento, ya que es una técnica espectroscópica usada en química y física de la materia condensada para estudiar modos de baja frecuencia como los vibratorios y los rotatorios. Sin embargo, como hemos visto en múltiples ocasiones, el citar algún dato científico es excelente para otorgar credibilidad, aunque no tenga relación o nadie comprenda de lo que se habla. Mis amigos físicos siempre recuerdan que esto mismo ocurre con la física cuántica que es tan citada como incomprendida por la mayoría de los que la emplean para justificar casi cualquier cosa.

Una vez capturada la atención del público, el científico explicó que cuando pusiera en marcha el aparato, se emitiría un sonido que transmitiría aromas del campo a los telespectadores que miraban el programa desde sus casas. Durante 10 segundos, el aparato emitió un tono de afinación estándar del sistema Dolby y luego se pidió a los telespectadores que llamaran a la emisora para describir su experiencia. Aunque el tono musical carecía de la capacidad de inducir o transmitir olores, varios cientos de telespectadores se comunicaron con la BBC para informar que habían percibido en sus casas, en su mayoría, un aroma a hierba y flores, mientras que un número importante refirió haber sufrido ataques de estornudos, crisis alérgica (rinitis y fiebre del heno), dolores de cabeza y mareos (7).

Estos estudios nos enseñan que para muchas cosas inexplicables, sólo se necesita el poder de la sugestión y un sistema límbico que se desborde al estar primado por las expectativas.

Bibliografía

1. Smith, F. (1971): The ghost of Ratcliff Wharf. Man, Myth and Magic Magazine.
2. Smith, F. (1973): Leap in the Dark, BBC2.
3. Lange, R., Houran, G. (1999): The role of fear in delusions of the paranormal. Journal of Nervous and Mental Disease, 187: 159-166.
4. Lange, R., Houran, J. (1997): Context-Induced paranormal experiences: support for Houran and Lange´s model of haunting phenomena. Perceptual and Motor Skills, 84: 1455-1458.
5. Houran, J., Lange,R. (1996): Diary of events in a thoroughly unhaunted house. Perceptual and Motor Skills, 83: 499-502.
6. Bering, J.M. (2006): The cognitive psychology of belief in the supernatural. American Scientist, 94: 142-149.
7. O´Mahonny, M. (1978): Smell illusions and suggestions: Report of smells contingent on tones played on television and radio. Chemical Senses and Flavour, 3: 183-189.

Al Nacer no somos una hoja en Blanco

©2014 |  Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

En la antigua Roma, existía un gran número de deidades que protegían los diversos aspectos de la vida de los ciudadanos. Una de estas diosas era Sentia o Sentinus, que guiaba a los niños, contribuyendo al desarrollo de la conciencia y el conocimiento. En esa época, además de los ritos y ofrendas que practicaban en cultos públicos o domésticos para asegurar la protección y el favor de sus dioses, también acudían a los oráculos para que las Pitonisas o Sibilas respondieran con enigmas y simbolismos a las consultas sobre el futuro que realizaban a la deidad. Miles de años después, en esta sociedad globalizada, acudiremos al Oráculo de Sentia 2.0 para conocer algunas de las herramientas que hoy podemos emplear para construir el mañana de una Educación que ya está evolucionando para beneficio de todos. Para ello, y gracias al avance tecnológico, nuestra Sibila digital nos informará sobre aquellos hallazgos y descubrimientos científicos –especialmente en el ámbito de las Neurociencias y la Psicología- que constituyen una ayuda invalorable para que este proceso de cambio, inminente y necesario, llegue a buen puerto. Porque como nos recuerda el poeta latino Gayo Valerio Catulo, “la Victoria ama a aquellos que se preparan (Amat victoria curam)”.

Al nacer, no somos una hoja en blanco

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En su tratado sobre el Alma, Aristóteles (384-322 antes de nuestra era) considera que la mente del recién nacido es como una tablilla de cera en la que nada hay escrito (tanquam tabula rasa, in qua nihil scriptum est) y que el conocimiento sólo se produce cuando el intelecto origina conceptos al registrar lo que captan los sentidos. En el siglo dieciséis, el filósofo John Locke empleó este dogma de la tabula rasa para articular la corriente filosófica del empirismo que postula que “la experiencia es el primer constituyente de cualquier conocimiento que produzca el humano.” Por último, en el siglo veinte, el antropólogo Alfred Kroeber llevaba el dogma de la tabla rasa a su máxima expresión cuando escribía que “no se puede admitir que la herencia haya desempeñado papel alguno en la Historia.” Oponiéndose a este dogma, en el siglo diecisiete, los filósofos Descartes y Malebranche impulsan el innatismo, una corriente de pensamiento que plantea que las ideas lógicas superiores, las ideas matemáticas, el concepto del deber y el principio de causalidad son principios innatos con los que contamos al nacer. Por último, en el siglo dieciocho, el filósofo Kant afirma que al nacer poseemos una herramienta, a la que llama juicio sintético a priori, con la que llegamos al conocimiento del mundo que nos rodea.

El dicho popular “a cada cerdo le llega su San Martín” también se aplica a las hipótesis que, por más que se impongan con la fuerza del dogma, siempre están sujetas a su comprobación posterior, por lo que algunas se mantienen y evolucionan, mientras que otras se pierden en el arcón de los despropósitos. Con respecto al dogma de la tabla rasa, los resultados de numerosos trabajos científicos realizados en prestigiosos centros de investigación nos certifican que no es correcto, al comprobar que cuando nacemos nuestros cerebros cuentan con un equipamiento heredado que proviene de nuestros ancestros y que nos permite resolver problemas concretos a los que nuestra especie se ha enfrentado durante toda su evolución (1). La Biología nos ofrece numerosos ejemplos contrastados experimentalmente que nos indican que la supervivencia de una especie se favorece por un proceso de cambio de la información genética que se somete a un proceso de selección: si el cambio no es provechoso, desaparece, mientras que un cambio provechoso brinda más oportunidades de reproducción al que lo presenta y, de esta forma, le permite reproducirlo para que perdure con el paso del tiempo. A lo largo de este proceso evolutivo, estos comportamientos innatos, codificados en el lenguaje del ADN, han representado una ventaja evolutiva que nuestro cerebro lleva incorporada desde el nacimiento. También debemos tener en cuenta que si alguna de estas funciones innatas se originó en el proceso evolutivo de otras especies animales, las estructuras cerebrales que contienen esta información pueden ser similares a las que presentamos los humanos. Un ejemplo de este concepto puede comprobarse al analizar la arquitectura del circuito cerebral de la recompensa que se mantiene prácticamente idéntico a lo largo del proceso evolutivo y que es muy similar cuando se compara el cerebro de una abeja con el de un humano, a pesar de la enorme distancia evolutiva que nos separa de los insectos (2).

Por lo tanto, estos hallazgos nos enseñan que al nacer, aunque indefensos en muchos aspectos, nuestros cerebros cuentan con estructuras nerviosas especializadas que nos permiten razonar sobre la causalidad, las relaciones entre el tiempo, el espacio y los números, la naturaleza de los objetos, las interacciones sociales y las motivaciones y creencias de los demás. El feto comienza a escuchar las voces de sus padres y familiares cuando está en el vientre materno y al nacer, ya presta atención a las palabras y las estructuras de las frases, sin comprender el significado de las palabras pero reconociendo las emociones que les rodean: alegría, tristeza, serenidad, preocupación, ansiedad, ira y amor. Potenciando esta interacción, el cerebro posee una estructura que permite al recién nacido volverse hacia las formas que parecen caras de miembros de su propia especie cuando se les muestran junto con caras de animales de otras especies (4, 5). Para un recién nacido, prestar atención a la cara de un miembro de su misma especie brinda una mayor probabilidad de supervivencia, por lo que no nos extraña que la estructura cerebral encargada de esta tarea tenga una arquitectura prácticamente idéntica en el humano y el resto de los primates. Estos hallazgos han demostrado lo incorrecto de la hipótesis de Jean Piaget que consideraba que el recién nacido era incapaz de este reconocimiento ya que tenía que aprender todos los detalles de las caras familiares, sus voces y movimientos para poder diferenciarlos del resto del medio que lo rodea.

Uno de los hallazgos más interesantes se registró al comprobar que el niño tiene la capacidad innata de establecer relaciones entre el tiempo, el espacio y el número; lo que también demuestra lo incorrecto de la hipótesis de Jean Piaget que establecía que el niño nacía sin ninguna capacidad numérica, y que ésta se adquiría con el correr de los años. Sin embargo, estos estudios comprobaron que los lactantes son capaces de realizar sumas y restas sencillas a partir de los seis meses de edad (3). Además, estas estructuras mentales capaces de desarrollar símbolos para calcular cantidades, ya están presentes en algunas aves, roedores y primates no humanos.

Otras estructuras y mecanismos cerebrales que heredamos nos capacitan de forma innata para participar en la interacción social, algo que ha sido crítico para la evolución de nuestra especie. Una de las capacidades que se emplea a partir de los primeros meses de vida con este fin es aquella que le permite registrar la dirección y el movimiento de los ojos de los demás para inferir lo que creen, intentan, saben o desean (6, 7). Esta capacidad también determina un tipo diferente de juego si el juguete es inanimado o animado, ya que consideran que estos últimos poseen intenciones internas que no pueden observar.

Por lo tanto, aunque los niños aprenden por imitación de lo que les rodea, al nacer no son tablas rasas sino que poseen un conjunto de programas nerviosos que heredan y les capacitan  para sortear el exceso de opciones con las que se enfrentan en el inicio de sus vidas con el fin de comprender las reglas del mundo que los rodea, sin necesidad de someterse a un proceso engorroso en el que deberían probar todas las opciones.

El conocimiento de estos hallazgos nos resulta de gran ayuda para desarrollar herramientas pedagógicas que aprovechen estas capacidades con el fin transformar el proceso de enseñanza aprendizaje en un motor de motivación que favorezca la formación de una persona capaz de expresar sus emociones de manera equilibrada, motivándose con el placer de aprender, alimentando su creatividad y contando con la valentía suficiente para “salir de la caja” y emprender las acciones que considera necesarias para cumplir sus sueños e influir positivamente en el medio en el que transcurre su vida.

Es muy importante dejar en claro que este tema no puede abordarse con una visión reduccionista ya que nuestro desarrollo no sólo depende de los genes, sino también de un cóctel de hormonas, neuropéptidos y otras sustancias químicas, sumado a la influencia que tiene el medio en el que crecemos. Por ejemplo, en diversos estudios se comprobó la presencia de niveles más elevados de cortisol (la hormona del estrés) en lactantes de 6 a 12 meses de madres con ansiedad y depresión (8, 9, 10). Esta interacción del niño con el medio que lo rodea y los cambios que provoca en su expresión emocional, la maduración de su cerebro y su capacidad para aprender y enfrentar situaciones de alerta, es un tema muy interesante que trataremos en nuestra próxima visita al oráculo de Sentia 2.0.

Bibliografía

1. Barkow, J., Cosmides, L., Tooby, J. (1992): The adapted Mind: Evolutionary Psychology and the generation of Culture. Oxford University Press, New York.
2. Montague, P., Dayan, P., Person, C., Sejnowsky, T. (1995): Bee foraging in uncertain environments using predictive Hebbian learning, Nature, 377: 725-728.
3. de Hevia, M.D., Izarda, V., Coubarta, A., Spelked, E., Streria, A. (2014): Representations of space, time, and number in neonates. PNAS, 111, 13:  4809–4813.
4. Bushnell, I. (2001) Mother’s Face Recognition in Newborn Infants: Learning and Memory, Inf. Child Dev. 10: 67–74.
5. Nelson, C. (2001) Development and Neural Bases of Face Recognition, Inf. Child Dev, 10: 3–18.
6. Meltzoff, A. (1995) Understanding the Intentions of Others: Re-Enactment of Intended Acts by 18-Month-Old Children, Developmental Psychology, 31, 5: 838-850.
7. Decety, J., Chaminade, T., Grèzes, J., Meltzoff, A. (2002) A PET Exploration of the Neural Mechanisms Involved in Reciprocal Imitation, NeuroImage 15: 265–272.
8. Waters, C., van Goozen, S., Phillips, R., Swift, N., et al. (2013) Infants at familiar risk for depression show a distinct pattern of cortisol response to experimental challenge. Journal of Affective Disorders 150, 3: 955-960.
9. Azak, S., Raeder, S. (2013) Trajectories of parenting behavior and maternal depression. Infant Behavior and Development 36, 3: 391-402.
10. Azak, S., Murison, R., Wentzel-Larsen, T., et al.  (2013) Maternal depression and infant daytime cortisol. Developmental Psychobiology 55, 4: 334-351.

Pensar como un perro para alcanzar la Iluminación

©2014 | Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

Un par de semanas atrás, una amiga me comentó que había ido a la playa ilusionada ante la invitación de un grupo para realizar una meditación a la luz de la luna, frente al mar. Al principio creyó que había vuelto al cole, mientras escuchaba una extensa y enérgica exposición para que cambiara su dieta hacia el vegetarianismo –aunque está comprobado que los beneficios de la meditación son independientes del tipo de dieta- y finalmente, para romper toda la ilusión, se estrelló con la incomodidad de tener que adoptar la postura de loto que, según le dijeron “es un requisito imprescindible para meditar”. Unos días después, otro amigo me comentó que se había desilusionado al apuntarse a un taller de una novedosa disciplina energética cuando el “maestro” consumió gran parte del tiempo de la formación en desacreditar a otras disciplinas que surgieron hace más de una década, remarcando, en forma constante, que sólo su disciplina era válida y eficaz, aunque sólo aportó anécdotas para justificar esas afirmaciones. Por último, en esta semana, navegando por la web para descansar la mente durante una jornada intensa de diseño, me encontré con la aclaración de una escuela de meditación Zazen que decía que el Mindfulness (meditación de conciencia plena) debía ser considerado simplemente como una “moda” y que no tenía importancia cuando se lo comparaba con los beneficios de la meditación budista. Tres sucesos cotidianos que nos pueden servir para reflexionar sobre la fluidez y la habilidad para “pensar como un perro”, que es lo que verdaderamente importa en el camino de la meditación. Para ello, es inevitable tomar en cuenta algunos datos científicos.

gerald edelman

En el mes de mayo, moría el biólogo Gerald Edelman, distinguido en el año 1972 con el premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos en el campo de la Inmunología que resultaron esenciales para que pudiéramos comprender algunos de los mecanismos con los que se desarrolla nuestra respuesta defensiva. Durante toda la década de los 90, siendo profesor de Inmunología, siempre nombraba a Edelman en mis clases, poniéndolo como ejemplo de investigador tan inteligente como apasionado e inquieto ya que, en lugar de “vivir de la renta” del premio Nobel, eligió seguir investigando para alimentar su pasión por conocer. En los años posteriores a la distinción, Edelman comenzó a investigar en el campo de las moléculas de adhesión y los entornos moleculares en los que se produce el desarrollo de los tejidos y órganos. Estas interacciones, por ejemplo, no sólo son vitales en ciertas funciones del organismo sino que también se involucran en la aparición de las siembras a distancia de tumores (algo que se conoce con el nombre de metástasis), por lo que actualmente son relevantes en el desarrollo de nuevas terapias antitumorales. En el campo de las Neurociencias, y a lo largo de tres décadas, Edelman elaboró un marco teórico que es muy útil para la comprensión del desarrollo y la función cerebral, lo que representa un avance hacia una explicación científica de la conciencia. En su teoría de la Conciencia (1992), Edelman hace una distinción fundamental entre una conciencia primaria, presente en distintas especies animales y una conciencia de orden superior, propia de los seres humanos.

La conciencia primaria o de base crea una escena que se forma a partir de las percepciones que tenemos del momento presente, integrándolas de manera que las experimentamos como si formáramos una parte del “todo” (no recurrimos a la noción del Yo) y en la que los elementos que la componen aparecen como relacionados entre sí. De esta manera, nos brinda la capacidad de ser conscientes del mundo que nos rodea y de formar imágenes mentales del momento presente, siendo capaces de relacionar los elementos que la componen pero sin llegar a integrar ni el pasado ni el futuro como partes de esa escena. Cuando damos un paseo, nuestra actividad mental que se enfoca exclusivamente en lo que ocurre en ese momento, es un buen ejemplo de conciencia primaria ya que nuestra atención no se desvía del momento presente y de sus connotaciones más inmediatas. Edelman sugiere que esta conciencia es el resultado de la actividad de dos sistemas nerviosos formados por las siguientes estructuras:

  • Sistema límbico y Tronco del encéfalo: estos sistemas gobiernan nuestro mundo interno, instintivo y visceral. Se encargan de organizar las conductas propias de la especie y mantener nuestras funciones vitales (respiración, circulación, etc.), colaborando con el sistema nervioso autónomo y el sistema endócrino.
  • Sistema tálamo–cortical: se encarga de codificar y transmitir toda la información que proviene de los órganos de los sentidos hacia la corteza cerebral para que se generen las señales que organizan la actividad voluntaria de nuestros músculos.

Estos dos sistemas se han vinculado a lo largo de la evolución, por lo que se influyen para desarrollar una actividad armónica y de esta manera, mientras el sistema límbico regula y cuida de nuestras necesidades fisiológicas, el sistema tálamo-cortical se encarga de categorizar el mundo exterior, aprendiendo y desarrollando conductas que satisfagan nuestras necesidades internas. Cuando expresamos nuestra conciencia primaria, el sistema tálamo-cortical categoriza los componentes del mundo externo y los asocia, aunque no estén conectados entre sí, de forma tal que lo percibimos como una “escena” o conjunto.

Por el contrario, la conciencia secundaria o de orden superior, brinda a los humanos la capacidad de construir y trabajar con modelos fuera del tiempo real, incorporando pasado y futuro, escapando de los límites del tiempo presente que caracteriza a la conciencia primaria. Para ello, inicialmente necesitamos reconocernos como una entidad diferente del entorno con el que interactuamos (representación conceptual del yo), y finalmente creamos modelos de la realidad del presente así como modelos narrativos de la sucesión de acontecimientos en el tiempo (lo que fue y lo que posiblemente será) que nos permiten trabajar fuera del momento actual, confeccionando historias que registran nuestros cambios y los del mundo que nos rodea, motivados por el paso del tiempo, así como también concebir y planificar conductas que no están determinadas por estímulos de la realidad inmediata. El funcionamiento de esta conciencia requiere la representación conceptual del yo, formas de memoria simbólica y el lenguaje como sistema de comunicación social, que se asocian con las siguientes estructuras nerviosas:

  • Áreas del lenguaje en las regiones frontales (área de Broca) y temporales (área de Wernicke) del hemisferio cerebral dominante, que en la mayoría de los individuos es el izquierdo.
  • Regiones posterior y superior de la corteza parietal que intervienen en los procesos de orientación y asociación responsables de la definición del Yo. Esta zona recibe la información de los sentidos para definir los límites del objeto, construyendo su imagen tridimensional (región parietal izquierda) y fijando su posición en el espacio (región parietal derecha). La acción conjunta de estas dos regiones nos permite distinguir un objeto de todo lo que no es, por lo que define y distingue el Yo del no-Yo.

Vamos a ver la manera en la que interactúan estos dos tipos de conciencia durante la meditación. En la década de los 90, los investigadores D´Aquili y Newberg investigaron con escáneres funcionales cerebrales las consecuencias biológicas de la meditación, evaluando a un grupo de meditadores de la tradición budista tibetana, y la oración, evaluando a un grupo de monjas franciscanas. Las imágenes del escáner mostraron los siguientes cambios:

  • Inicialmente, se estimula la zona cerebral de la asociación y la atención (tálamo-cortical, frontal y el sistema límbico) que se considera la “sede de la voluntad” e interviene en el desarrollo de la conciencia. Este aumento de la actividad se potencia con el paso del tiempo.
  • Posteriormente, disminuye la actividad de las regiones posterior y superior de los lóbulos parietales –también conocidas como zona de la asociación y orientación– que desempeñan un papel esencial en la definición del Yo y el desarrollo de la conciencia superior. Esta reducción de actividad se potencia con el paso del tiempo.

Por lo tanto, al suprimir voluntariamente de la mente pensamientos y sentimientos, en el inicio de la meditación se envían señales a través del tálamo hacia la zona de asociación y atención en la corteza cerebral. El aumento de actividad en esta región, reduce la actividad en la zona de asociación y orientación en los lóbulos parietales, originando la pérdida de la conciencia de uno mismo y del espacio. De esta manera, a medida que la meditación se profundiza, estos cambios se intensifican por un proceso de reverberación y la conciencia superior o secundaria desaparece, mientras que se mantiene la conciencia primaria, por lo que la persona que medita se ilumina al trascender el límite de su cuerpo y formar parte del todo. Edelman, de una forma más prosaica, decía que en estas condiciones es como conseguimos “pensar como perros.”

Finalmente, nos iluminamos cuando nos dejamos ir más allá de nosotros mismos sin esfuerzo, para fluir y autotrascender, percibiendo todo lo que nos rodea, incluyendo a nosotros mismos, como parte de una totalidad. Los resultados de un gran número de investigaciones realizadas en distintos lugares del mundo han comprobado que este estado de fluidez, autotrascendencia o iluminación (distintas palabras para un mismo significado), tan benéfico para nuestra salud, se alcanza sin estar influenciado por:

  • La postura que adoptes (loto completo, parcial, sentado, de pie, andando), el lugar por donde expulses el aire (la nariz o la boca) o la ropa que lleves puesta mientras meditas (convencional de diario, deportiva, interior, traje ritual, uniforme, hábito monacal, etc.).
  • Ser ateo, practicar una determinada creencia religiosa (catolicismo, budismo, islamismo, hinduismo, judaísmo y otros) o profesar alguna de las diferentes creencias espirituales de la Nueva Era.
  • Repetir sonidos o frases (mantras, oraciones, mandatos, afirmaciones), visualizar, emplear distintos tipos de música o hacerlo en completo silencio, siguiendo el sonido de la respiración.
  • En la naturaleza o en el interior de una vivienda, con los ojos cerrados o viendo una obra de arte, con incienso y velas o sin ellas.
  • Realizar un ritual previo o no practicar ninguno, aislarse en un templo o seguir con tu vida cotidiana.
  • La dieta que tengas (mediterránea, distintos tipos de vegetarianismo, oriental, occidental moderna, hipocalórica, etc).

Como nos recuerdan los autores de este trabajo “todos los cambios registrados en los meditadores son merced al desvío de unos pocos nanovoltios de energía electroquímica en el cerebro”. Por lo tanto, ninguna de estas actividades es mejor ni peor, ni un requisito imprescindible para fluir, simplemente son caminos diferentes. Por lo tanto, el emplearlas como advertencias o límites (si no lo realizas de esta manera, no obtendrás resultados) es tan inoperante como inútil. Y si ninguna de estas variantes te resulta útil, impulsa a tu cerebro a experimentar y crear la que más te apetezca. Porque en la creatividad se halla el germen de la pasión que es la verdadera luz de nuestras vidas.

Referencias

Edelman GE, Tononi G (2000) A Universe of Consciousness: How Matter Becomes Imagination. Basic Books, New York.

Edelman GE (2004): Wider than the Sky: The Phenomenal Gift of Consciousness. Yale University Press. London.

Edelman GE (2006): Second Nature: Brain Science and Human Knowledge. Yale University Press. London.

D´Aquili E, Newberg A (1999): The mystical Mind: Probing the Biology of Religious experience. Fortress Press, Minneapolis.

Halsband U, Mueller S, Hinterberger T, Strickner S (2009): Plasticity changes in the brain in hypnosis and meditation. Contemporary Hypnosis, 26 (4), 194–215.

Kjaer TW, Bertelsen C, Piccini P, Brooks D, Alving J, Lou HC (2002): Increased dopamine tone during meditation-induced change of consciousness. Brain Res Cogn Brain Res.13 (2):255-9.

El paradigma educativo y los Memes

La capacidad tan sorprendente como sobrenatural de Albert Einstein para seguir escribiendo frases luego de la muerte.

©2014 |  Néstor Jorge Giuliodoro Molinaro

Esta semana, leyendo las opiniones de un padre en un blog sobre la enseñanza y el nuevo paradigma educativo, me encontré con la siguiente afirmación: “Porque no creo que sea necesario un portátil o una tableta por alumno (ni pizarras electrónicas, móviles, consolas ni demás inventos del estilo) para poder aprender. Aunque parezca increíble, el genial Albert Einstein ya lo apuntó el siglo pasado cuando aún nadie ni se imaginaba lo que quedaba por llegar: “Tengo miedo del día que la tecnología vaya a sobrepasar a la interacción humana. El mundo será una generación de idiotas”. Creo que esa generación ya está aquí”.

EINSEIN

Pese a llevar tanto tiempo muerto, el físico Albert Einstein demuestra tener la capacidad, tan sorprendente como sobrenatural, de retocar esta frase con frecuencia, ya que actualmente se encuentran en la red numerosas variantes de esta misma cita que nunca dijo ni escribió, en la que hay cambios de estilo (para adecuarla a distintos idiomas) y también de imágenes (desde las típicas fotos del físico hasta fotos de niños o adolescentes atentos a sus teléfonos móviles) o una combinación de ambas (como se ve en la imagen que se incluimos en esta nota).

Dos décadas atrás, el etólogo Richard Dawkins definió al meme como la unidad mínima de información que se recibe y transmite por enseñanza, imitación o simple asimilación y que conforma la base mental de nuestra cultura. Actualmente, los profesionales del marketing y la comunicación emplean los memes de internet como estrategia eficaz de un nuevo modelo de marketing viral que se denomina Buzz Marketing con el que crean una imagen de inteligencia o modernidad de los productos o servicios que publicitan y comercializan, generando una actitud positiva en críticos y usuarios para fomentar el interés en el consumidor.

Uno de los recursos más efectivos para viralizar un meme, una frase o una consigna en la web, y así promover su difusión masiva, consiste en asociarla al nombre y la imagen de un personaje ilustre, lo que asegura que los usuarios reenvíen, compartan o retuiteen de forma automática. De esta forma, estos autores desconocidos para el gran público, se aseguran que su frase se beneficie de estos “vehículos del pensamiento”. Entre ellos, Albert Einstein, Lao Tse, Confucio, Platón, Stuart Mill, Saramago y otros escritores, son unos de los más populares. Como si fueran pocas las grandes reflexiones que nos dejaron estos autores, actualmente proliferan en la red numerosas citas de dudosa procedencia que se refuerzan con el nombre y la imagen de los que nunca fueron sus autores. La receta es simple y muy efectiva: la brevedad del mensaje del autor desconocido se disfraza para potenciarla con la imagen y el nombre del personaje ilustre que nunca la escribió y el contagio –viralización- se hace inevitable.

Sin embargo, una de las grandes ventajas del mundo digital es que todo, inevitablemente, deja huella y se puede rastrear el origen de estos memes fraudulentos y de estas citas de dudosa procedencia, descubriendo el sitio y el momento en el que irrumpieron en la red. En el fantástico sitio web Quote Investigator de Garson O´Toole –seudónimo de un doctor de la Universidad de Yale- se puede comprobar la evolución de esta frase que el físico Albert Einstein nunca dijo ni escribió:

– En el mes de octubre de 2012, aparece una versión de la frase en el sitio web answerbag.com: “Einstein: Tengo miedo del día que la tecnología sobrepase a nuestra humanidad, el mundo sólo tendrá una generación de idiotas.”

– En el mes de noviembre de 2012, aparece otra versión de la frase  en el sitio web imfunny.net con el título “El día que Albert Einstein temía puede haber llegado finalmente”. En este caso, la frase se acompaña con una foto del físico y otras fotos de personas con móviles. La frase dice: “Tengo miedo del día que la tecnología vaya a sobrepasar a la interacción humana. El mundo tendrá una generación de idiotas. Albert Einstein”. En este mismo mes y año, aparece una tercera versión de la frase en la sección correspondiente a Albert Einstein de la Wikiquote, clasificándose como “cita sin fuente o dudosa / excesivamente moderna”.

– La última “resurrección” de Albert Einstein en la red se produjo en marzo de 2014 cuando comenzó a circular la siguiente variante de la frase: “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de desconectados.”

Con respecto a la primera parte de la opinión, y aunque todas las opiniones son válidas, los resultados obtenidos en numerosas investigaciones realizadas en distintos lugares del mundo durante estos últimos quince años nos indican, sin lugar a dudas, que -a día de hoy- el empleo de los recursos de las tecnologías de la información y la comunicación asociado al aprendizaje social y emocional es la combinación más eficaz para desarrollar las competencias y habilidades que los alumnos nativos digitales requieren para convertirse en ciudadanos de la sociedad globalizada del siglo XXI. Porque en numerosos contextos se ha comprobado que esos “inventos del estilo” como tabletas, pizarras digitales, móviles y ordenadores, constituyen un recurso muy importante a la hora de motivar a los alumnos para aprender. También es cierto que el empleo de estos recursos TIC en el entorno de aprendizaje depende de que los educadores se formen previamente para conocerlos. Así, con educadores en formación continuada y motivados para encontrar nuevas formas de enseñanza que interesen a sus alumnos, perderá fuerza el dicho popular que nos recuerda que “el que sabe, calla; y el que no sabe, enseña.”

Para terminar, una frase de Lucio Anneo Séneca (4 a.C. / 65 d.C.): Ignoranti, quem portum petat, nullus suus ventus est que nos recuerda que “ningún viento es favorable para el que ignora el puerto al que se dirige.”

Bibliografía recomendada: 2010, The Ultimate Quotable Einstein, Edited by Alice Calaprice, Princeton University Press, Princeton, New Jersey.